Milton Victoria

¿El que se viste de amarillo, amarillo se queda?

Fotografías:
Cristina Abad
- Escrito Por:
Juan Sebastián Salazar
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Yo en el taxi caí como lo hace el 99,9 % de los taxistas: no tenía nada que hacer y me dieron un carro. Punto. Yo no he conocido al primer taxista que diga: ‘ay, cuando mi hijo crezca quiero que sea taxista’. No hay ninguno, fijáte. 

La verdad es que yo quería ser militar, pero mi primer hijo nació cuando yo tenía quince años, imagináte, entonces… Ya para hacer carrera con el niño no podía. Empecé a trabajar. Trabajé en Presto, siendo domiciliario de comidas rápidas, luego en un asadero, luego en una empresa procesadora de carne… Y así. Yo me independicé a los 17 años. Pero no era fácil: cuando tenía veintipico le dije a un primo: ‘vé, colaboráme’ y me soltó su taxi: ‘cójelo, mientras tanto… Y mientras tanto fue que me quedé siete años ahí. 

Yo lo digo: yo empecé a manejar taxi con la misma percepción que tienen los usuarios: taxistas tramposos, taxistas gamines, taxistas ladrones… Taxistas… ¡Qué peligro! Cuando yo llegué al taxi –y es que yo venía de ser conductor de una camioneta diplomática– yo dije: 

– Sí, caí bajo.

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El asunto es que yo nunca pensé en quedarme ahí… Una vez un conferencista dijo: o permites que el medio te afecte o tú afectas el medio. Y yo hice lo segundo. Empecé a leer, a estudiar, a pensar de qué manera un taxista podía tener seguridad social. Y pasaron los meses –como año y medio– y me empezaron a entrevistar en Radio Reloj y me mandaron a Bogotá para hablar en charlas porque resultaba que ahora era líder de taxistas. Fijáte. Y con el tiempo hasta alcancé a ser Alfa 1, colaborándole a la Policía: que los ladrones van por aquí, por allá, que se metieron en tal parte. Y así fue como después empecé a darme a conocer como reportero y hasta como corresponsal, con periodistas… Yo trabajo de la mano con periodistas: con los medios internacionales, con la radio y la televisión; e iba a eventos de la alcaldía, a veredas, que en el Paro Nacional… ¡Aquí donde me ve yo he tragado gas lacrimógeno a lo que da!

El crecimiento que yo tuve fue personal, mas no gremial. Yo cambié de ser un taxista raso a ser uno certificado. Pero el gremio no creció. Yo ahora soy un taxista de lujo, entre comillas, porque yo ya no trabajo como taxista. Yo solté el taxi desde la pandemia, cuando todo el mundo teletrabajaba y empecé a endeudarme porque ya los clientes se quedaban en casa. Yo quebré… Como conductor de taxi quebré. 

Ahora pago el alquiler de un carro particular pequeñito y con ese trabajo con los medios de comunicación. Y no es que haya mejorado la situación, pero, la verdad, si siguiera en taxi estaría peor.

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